Y si alguna noche mi recuerdo te visita,
no recuerdes mis errores como heridas infinitas.
Recuerda que entre mis brazos también conociste el sol,
que hubo noches en que fuimos
dos locos contra el reloj.
Y si algún día preguntas por qué tuve que marcharme,
fue porque aprendí que amar también significa soltarte.
Prefiero ser un recuerdo que una herida permanente,
prefiero extrañarte siempre
antes que destruirte lentamente.