Lo mas chistoso es que yo ni siquiera solía escribir... La sola idea de sentarme resultaba agotadora. La idea de tomar un lápiz era molesta...
No solía escribir poesía, mucho menos algo de romance,
pero eso ella era... Ella realmente lo requería.
Porque no había otra forma de hablar sobre ella.
Y cada día era un poema diferente, y cada mes un poemario.
Ni siquiera tenia que quererlo, cuando pensaba en ella... Simplemente, no podía hacer otra cosa.
Su sonrisa iluminaba todo, mi mente, mis letras.
Mi poesía lo decía,
ahora no sé ni qué hacer...
Estoy enamorado de ella.