Autor: Dario Daniel Lugo
La claridad es un accidente de la mirada,
un consumo voraz que exige su propia ruina.
Antes del destello, la sombra ya sostenía la tierra,
densa, intacta, sin prisa por ser nombrada.
No hay vacío en la noche, sino sustancia que aguarda;
un tejido primordial que los ojos ignoran
por buscar el brillo efímero de las cosas.
Habitar la penumbra es regresar a la casa primera,
donde la forma no miente y la verdad no exige testigo.