Por amarte, partí
No me alejé por desinterés,
ni porque el tiempo apagara la llama;
te deseaba en mi edén,
mas no quise probar tu daga.
No te liberé por falta de amor,
al contrario, por amarte lo hice:
evité interrumpir tu luminosa vida,
donde tú eres luz y yo osadía.
Te dejé marchar
porque de ti me enamoré,
porque entendí la justa medida:
ser sincero y no alterar tu calidez.
No te solté porque te haya olvidado,
te dejé volar, lejos de mi lado.
No me aparté porque fueras un dilema,
sino porque entendí que eres ajena.
Y en el fondo de mi corazón
jamás intenté ser un problema;
deseo, sí, que en mi canción
seas la poesía eterna.