Crónica de un eclipse total
El sol y la luna tienen millones de ojos,
con gafas de cartón.
Érase un día de eclipse total,
es decir, que el sol necesitaba compañía
y llamó a la luna, que se acercó a hacerle sombra.
Los millones de ojos de la Tierra,
cuando llegó la noche en aquel día,
se abrazaron,
sintiéndose unidos ante las tinieblas, la oscuridad,
los temores, los malos presagios,
formando parte de un misterio más allá de lo humano,
orbitando sus emociones en torno a los astros.
Es necesario ver cómo el universo
se derrumba y abraza como las personas.
Por lo menos, cada cien años,
se necesita que los sistemas planetarios se derrumben,
que las leyes universales se eclipsen un momento,
que el día se convierta en noche
sin que le suceda el apocalipsis,
como le ocurre a los corazones.
Y el universo explote en una fiesta
que lo saque de su rutina orbital,
adentrándolo en el misterio emocional,
a costa de un sol caliente
palideciendo ante una luna
encendida como ascuas.
Ángel Blasco
https://vimeo.com/manage/videos/1218048613
Ángel Blasco