Amo cada parte de mi...por dentro y por fuera...
Soy un conjunto de rarezas difícil de encontrar, amo cada demonio y cada defecto de mi ser, amo mis estrías, mis cicatrices, amo esa ingenuidad que muchos toman como tontería.
Amo mi corazón sensible y a la vez fuerte porque aunque lo han roto de miles de maneras, siempre haya la manera de reconstruirse.
Amo ser una romántica empedernida, aunque me tachen de cursi, porqué; me gusta la poesía, porque lloro con una canción que me evoca recuerdos.
Amo ser una caprichosa deseosa de lo que me ofrece la vida, amo mi rebeldía con causa o sin ella, amo mi sarcasmo en todos los sentidos, y mi risa, esa risa de loca que a la primera provocación, sale a borbotones, ruidosa, escandalosa.
Me amo desde lo más profundo de mis entrañas, desde lo más íntimo de mi ser.
En fin, me amo desde la intensidad de mi caos, valiendome el qué dirán y como lo tomarán.
Sin más y qué decir, me amo por que me tengo que amar...
Bibi 🐈⬛....
No quiero apagar tus demonios,
ni cambiar tus rarezas,
ni pedirte que escondas
aquello que te hace diferente.
Quiero conocer tus cicatrices
y entender las historias que guardan,
mirar tus defectos sin juzgarlos
y descubrir en ellos
la belleza que quizá otros nunca vieron.
Si amas tu caos,
yo quiero aprender a bailar en él.
Si tu corazón ha sido roto,
no quiero prometer que jamás dolerá,
quiero ser de esos brazos
donde puedas reconstruirte sin miedo.
Me gusta esa mujer romántica,
la que llora con una canción,
la que siente demasiado,
la que ríe sin permiso
y convierte una simple mirada
en un universo entero.
No quiero que seas perfecta…
me gustas precisamente así:
intensa, rebelde, sensible,
caprichosa, sarcástica,
un poco loca y completamente tú.
Y si algún día me dejas entrar
más allá de esa sonrisa,
no prometo entender cada rincón de tu alma,
pero sí prometo mirarlo con respeto,
con deseo y con admiración.
Porque hay personas que simplemente se conocen…
y hay otras que, cuando aparecen,
uno siente que vale la pena
arriesgarse a conocerlas hasta el final.
Y tú…
tú tienes esa peligrosa costumbre
de hacer que quiera conocerte un poco más
cada día.
Wilo