No sé qué sucede fuera cuando veo
en ojos ajenos tristeza y locura;
suplico al cielo: mantenga cordura
en mi mente, que transita un desierto.
No hay oasis donde fuerzas reponer;
miradas perdidas de desconcierto
perdieron el brillo de otro momento...
Ya no son dignos la verdad y el saber.
La ignorancia, la farsa y la mentira,
de comedia y de burla disfrazadas,
a su fiesta sin sentido nos invitan.
Pero también existe una morada
donde ávidos poetas habitan
y encuentran el agua que sacia su alma.