Al mirarte tan hermosa
este corazón palpita,
eres mujer tan bonita:
una flor muy primorosa;
eres en Tierra, una diosa,
esa ardiente princesita,
la luminosa estrellita
que de alegría rebosa;
tengo miedo a ya no verte,
a perder esa presencia
y a sufrir de esta tristeza,
yo no quisiera perderte,
no aguantaría tu ausencia:
mi alma, por ti, vive presa...