Lucía Gómez

MONÓLOGO...

En el perchero cuelga

el sombrero de siempre

y la bufanda negra

ya no me dice nada.

Se me han extraviado

tus ojos en la grada.

El sofá me interroga

y te espera… te espera.

Mi corazón palpita

y el perro todos los días

te reclama.

Mi monólogo acaba

cuando llegas a casa

y el sol por la ventana

se mete

y se recrea.

L.G.