Una Alondra vi pasar
cuando fui por el jardín
y al volar de flor en flor
me acordé pronto de ti.
Y también quise volar,
para luego descubrir
el inmenso cielo azul
y pensando en ti escribí:
—Vuela, vuela pajarita,
vuela, vuela sin parar
que tus alas no se cansen
de abrazar a tu mamá.
—Vuela, vuela pajarita,
vuela sobre el girasol
que tu vida nunca pierda
la esperanza ni el amor.
Y miré la pajarita
que creciendo iba feliz
y al mirar que iba contenta
muy feliz yo me sentí.
—¿Pero nunca es mal portada?
preguntó aquel caracol.
Y el gorrión pronto contesta:
—¡Nunca, nunca, mi Señor!
Y de pronto una Chiltota
de su nido se salió
a cantar para una niña
—¡Porque cumple ocho años hoy!
Pero: —¿Quién será la niña
que cumpliendo años está?
—¡Es mi nieta Fernandita
y hoy vamos a celebrar!