Me asomo a los balcones del vacío
y eclipsada en los rayos de tu espejo
orbito noche día en tu cortejo
tan lejano, tan fúlgido y bravío.
Reflejada en las gotas de rocío
te persigo atrevida y sin complejo
con este amor de puro antiguo añejo
por el que imploro, muero y desvarío.
Y agonizo en perpetua amanecida
herida por el rayo de tu espada
prefacio de ilusión inalcanzable.
Que soy dama sin frenos y sin brida,
soy plena y decreciente, soy mutable,
luna soy, Luna, infiel y enamorada.
Mayo 2013
Rosario Bersabé