Mírame
vuelve a mirarme
que en esos ojos guardaba los míos,
los dejaba caer sobre los tuyos
esperando su almohada de colores;
de pálido negro y castaño.
Y en ese instante,
cuando el mundo se doblega a pasar,
los ojos hambrientos
se muerden queriendo acercarse,
y ver si aún
siguen siendo los mismos.