Uriel F
Destellos
Hay días que regresan sin ruido
Una tarde cualquiera
Humedad adherida a los muros
El café enfriándose sin que nadie lo note.
Igual que el agua
Deja de oírse
Mucho después de la lluvia.
Hay amaneceres
Donde la luz entra despacio
En lugares suspendidos por el polvo.
El sol y la luna intercambiando el cielo
Sin preguntarse por nosotros.
Un río continúa donde nadie lo mira.
La oscuridad empieza por el agua
Hasta volverse otra cosa.
Hubo una mujer.
Una huella parecida al calor
Que deja la mano
sobre la mesa vacía.
Ciertas ausencias
transitan para negarse a desaparecer.