Luis Anyel

Adicto a el

 Empiezo la mañana contigo, café mio que tú medias abrigo y me quitas el frío.

Me preguntó si tú calidez es por defecto, porque cada vez que me acerco un sabor más amargo que el anterior.

Intentando endulzar, tu amargura quitar, Siento tu quemar pero sin ti no vivo más.

Quizás no es por intención tu crudo sabor aunque si pudiera cambiaría ese fuerte olor.

A lo mejor mi verdadera adicción nunca fue al café si no a ti que eras tan amargo como el.