Sentiste un fuego en tu interior
quizás sólo una inquietud que te perturbaba
tratabas de evadirlo, no entendías
Quizás huías, te escapabas, corrías
pero la llama ardía
como la zarza de Moisés que no se consumía
Tuviste que rendirte, caíste de rodillas
como Jonás, como Pedro, Pablo o Jeremías
es un llamado especial, misterioso, celestial
tomando leche espiritual, gateando, caminando
hasta correr y comer alimento natural
Llegó el día de salir y detrás del púlpito predicar
que miedo, que emoción, que responsabilidad
profunda comunión para la palabra buena poder dar
sumisión, dependencia total
Dios mismo en tus labios quiere hablar
Te admiro mi Pastor
eres buen siervo, te has dejado usar
he visto su amor por los niños, su bondad
palabra relajada y sabia a los jóvenes he visto dar
respeto a los adultos, escucharlos, dejarlos hablar
consejero, guiador, maestro, de ovejas cuidar
Cuántas noches de desvelos cargando tú mi dolor
Cuántas horas en el suelo implorando de Dios su favor
Cuántas lágrimas derramadas mirando al mundo pecador
Cuántas ansías de cambiar lo que sólo puede Dios
Siento un profundo respeto, por esos hombres de Dios
que llevan en sus lomos mucha carga, secretos y temor
Pido a Dios que le bendiga en su obra de orador
Pido a Dios por su familia, que la cuide el buen Señor
que al final de su camino, al llegar a la mansión
pueda escuchar del juez esa perfecta oración
fuiste fiel hijo mío, entra en el gozo de tu Señor!
Yamila Perez
Derechos Reservados.