Aquí callado y pensante
recordando el último dïa
cuando mi mirada amante
ante mis miedos cedía
por saber lo resultante:
mi inerte alma te pedía.
Ea pues, viendo la precuela
morando en mi receptáculo
cefálico, y la secuela
soñada en el habitáculo
cuando Insomnio hace que duela
y ni contesta el Oráculo.
Siendo así, ansío regreso
y con tal es que yo sueño
aunque sea tan solo un beso
bien incómodo y sin dueño
para quitarme este peso
de acariciar tu diseño.
Y doy paso a ser un místico
que, anhelando el fuego vivo,
se libera de lo artístico
para alcanzar su objetivo
que es mucho más que lingüístico:
su espíritu muy atractivo.