Ricardo Antonio

HERMOSA COINCIDENCIA...

Te llamo cuando el fuego me despierta,
cuando el silencio ya no sabe hablar,
y apareces, inesperadamente,
como quien vuelve sin prometer llegar.

Y cuando estás,
no necesito pedirte nada:
me basta con tu forma de mirar,
con esa manera tuya de quedarte
justo donde empieza mi necesidad.

Dame promesas que desafíen al tiempo,
un mundo que podamos inventar,
háblame despacio en ese idioma
que solamente entienden los que saben amar.

Porque hay palabras que no necesitan voz,
y hay miradas que lo dicen todo.
Toma mi corazón entre tus manos
y hazlo fuerte,
hazlo tuyo de algún modo.

Estoy prendido de tu corazón,
como la noche de su última estrella.
Me quedo suspendido en cada palabra,
en cada silencio que nace de ella.

Y si alguna vez quisieran separarnos,
si el destino decidiera intervenir,
prefiero enfrentar cualquier tormenta
antes que aprender a vivir sin ti.

En tu corazón encuentro amaneceres,
estrellas encendidas al caer la noche;
y en tus ojos me pierdo sin remedio,
como un viajero que olvidó su norte.

Pero no quiero encontrar el camino
si perderme significa encontrarte.
Mientras pueda refugiarme en tus brazos,
no existe lugar alguno
donde prefiera quedarme.

Y cada vez que te marchas,
algo dentro de mí pierde el control.
Te vas llevándote entre las manos
un pedazo de mi corazón.

Aunque estés lejos puedo sentirte,
aunque haya silencio entre los dos;
tu recuerdo permanece despierto
cuando ya se ha quedado dormido el sol.

Por eso, si alguna vez dudas,
si alguna vez piensas en soltar,
recuerda que hay corazones
que no aprendieron a olvidar.

No te pido que detengas el tiempo,
ni que prometas eternidad.
Solo quédate un instante más,
el suficiente
para volverme a mirar.

Y si mañana llega la distancia,
si la vida nos obliga a caminar,
llevaré tu nombre entre mis silencios,
como una canción difícil de olvidar.

Porque entre tantas vidas,
entre tantos rostros,
entre tanta gente que pude conocer,
hay una certeza que no necesita palabras:

entre todo lo que la vida pudo regalarme,
vos fuiste lo más hermoso que encontré.