LA LECTURA.
Del papel a la retina,
Saltaron las letras,
En notas verbales.
Como un doloroso
Y real manifiesto.
Las palabras poco a poco
Iban arrancando mascaras
Dejando desnudos los rostros
De demonios escondidos
Tras rostros de aparente bondad.
¡Apareció!, De la envidia el rostro.
También la ira se desnudó.
¡En una silla, el rencor se retorcía!
¿Por qué a ella todo le dejó?
¡Yo merezco más!
El odio bailando en medio de la reunión.
Cada palabra del notario,
Desgarraba las vestiduras
De los presentes.
Todos al suelo cayeron retorciéndose:
Al escuchar la última voluntad
De la autora de sus días.
Terminando la lectura del Testamento…
Hay quien afirma ver salir Reptiles, Zopilotes,
Y serpientes, de aquella tranquila oficina.
La lectura de un Testamento, es el mejor
Scanner que puede haber…
Salvador Santoyo Sánchez
11/08/2026