Ciérrame los ojos
cuando el alba temple
la noche difunta.
Mi cuerpo tallado
en el mármol blando
de la luz inerte
y mi corazón cubierto
con el olvido inmenso,
caminarán aliados
atándome indefenso
a un laberíntico destino,
que asumo desnudo
como el condenado Minotauro
acata el yugo de su suerte.
JOSE ANTONIO GARCIA CALVO