Más adelante de mí, entre dulces letras
que parecían marchitas,
en el eco de palabras no dichas,
a lo lejos duerme mi numen,
con su piel tatuada, enmielecida y ardiendo,
de bellos paisajes que recrean sus brazos, su cuerpo.
Duerme, y anhelo y me invento
que sueña conmigo y con aquel momento,
donde un beso valía más que el tiempo,
fuera poco o fuera mucho,
pero solo era nuestro...