Al fondo hay
un horizonte.
Elijas el camino
que elijas.
Anda, no te detengas,
no tengas prisa, ve
al ritmo que sale
de tus piernas,
siempre hay camino,
vayas lento o deprisa,
siempre un horizonte
al frente de tus ojos,
no te detengas, sigue,
sin prisas, mirando
alrededor, disfrutando
cada árbol, cada trino,
cada olor, despacio.
Todo camino —escoge
el que te indique
tus piernas— cualquiera,
tiene al fondo
un horizonte, y es
no perderlo de vista
y olvidarlo
lo que importa.