Cuando sentía tu presencia,
mi mente perdía la razón;
te hice altar entre mis pensamientos,
y te vestí de eterna admiración.
Te miraba desde lejos, inocente,
creyendo que eras distinto a los demás;
te imaginaba noble e inteligente,
un alma difícil de encontrar.
Pero al acercarme, cayó el espejismo,
y el brillo comenzó a desaparecer;
lo que creí que era tu idealismo
era solo aquello que yo quise ver.
Pero tú no cambiaste; cambió mi mirada,
quizás fui yo quien te puso alas sin razón;
te imaginé como una estrella dorada,
y al despertar, se apagó la fascinación.
Hoy pasas a mi lado y el mundo no se detiene,
ya no hay tormentas ni fuego en mi interior;
aquello que un día hizo que mi alma temblara
hoy es apenas el recuerdo de un antiguo fervor. 🙃
Yasuara Melgara