El tercer milenio de la poesía
Ya no vive el verso solo entre las hojas,
ni se queda guardado en la estantería:
viaja por el aire, cruza montañas y mares,
llega a cada rincón, sin puertas ni guía.
Su voz es la misma, pero su forma cambia,
el alma del poema no conoce fronteras:
se dice en pantalla, se siente en la distancia,
une corazones aunque estén lejanos y fuera.
Sigue hablando de amor, de dolor, de la vida,
de lo pequeño y de lo eterno también;
lo que cambió es el modo en que llega a ti,
pero su esencia… sigue siendo fiel.
No hay reglas antiguas que le pongan cadenas,
el verso se atreve, vuela, se transforma:
es libre, es de todos, es voz de este tiempo,
donde cada alma encuentra su forma.
Es la poesía que mira hacia adelante,
que respeta lo antiguo y construye lo nuevo:
tercer milenio, luz nueva en las manos,
y el mismo corazón… latiendo en el verso.
Porque pase el tiempo y cambien las formas,
y avance el mundo y todo se transforme así:
la poesía seguirá siendo el alma que habla,
lo que nunca cambia… es lo que nos hace vivir.