Rafael Riofrio Tacuri

Mirada tierna... silenciosa

Un mes de encierro en una casa de salud,

la enfermera cambió la rutina diaria.

alzó la bata y miró mi dormida flacidez,

con sus manos me aseó con infinita ternura,

despertando en mi alma una clara mejoría…

Su mano tibia me devolvió la vida,

trayendo una fuerza que sanó mi mente.

Un cruce de silenciosas miradas bastó,

y sin pronunciar ni una sola palabra,

salió de la sala dejando su huella…

Pasaron los días del quebranto de salud,

su recuerdo aún permanece en mi memoria.

Aquel suave roce transformó mi dolencia,

dejando en el aire una promesa inquieta,

un refugio dulce en el denso crepúsculo…