Te envío un abrazo enorme, de esos que no necesitan brazos para llegar hasta el alma, y toda mi mejor energía para acompañarte esta tarde.
Que el sol acaricie tu rostro, que la brisa lleve hasta ti un poquito de mi cariño, y que cada instante del día te regale un motivo para sonreír.
Deseo que tu tarde sea tranquila, serena como un cielo sin tormentas, hermosa como una flor al amanecer y dulce como esos pequeños momentos que se quedan viviendo en el corazón.
Y si en algún momento la tarde se vuelve silenciosa, recuerda que, desde algún lugar, hay alguien que piensa en ti y te envía un abrazo envuelto en cariño y buenos deseos.
Feliz tarde, hermosa.
Que la vida te sonría, que la paz habite en tu corazón y que nunca te falten razones para sentirte especial.