Jhoanys ortega

inefable

Nuestras manos se rozaron y luego nuestros cuerpos simplemente entraron en sinfonía el uno con el otro. No dejaba de temblar por los nervios que me causabas con solo sostenerte la mirada; algo dentro de mí se sentía asustado, pero, de una u otra forma, disfrutaba cada segundo de ti. Comencé agarrando tu mano de una forma delicada y sutil, para no dañar el maravilloso momento. Me deslizaba suavemente, disfrutando cada parte de ti y de cada respiración agitada. Y al llegar al acto en ese instante, sentí cómo mi alma se elevaba con una sensación de paz y amor. Ese día no tuvimos simplemente intimidad… Ese día nos complementamos desde nuestro cuerpo y alma; ese día nuestras almas se elevaron para besarse entre sí y hacer el amor.