Le cambié el nombre a todas las estrellas
para hacerle honor al tuyo.
A los astros les dibujé tus ojos,
a los mares y los ríos les pinté tu sonrisa.
A los pequeños granos de arena
les llamé lunares.
Le puse tu voz al viento,
tu perfume a las flores
y tu forma de caminar a las olas.
Inventé constelaciones con la forma de tus manos
y le enseñé a la luna
a parecerse un poco a ti.
Y aun así,
después de cambiarle el nombre a todo,
de llenarlo todo de ti,
el universo sigue sintiéndose vacío.