poetalibre

EL PRINCIPIO DEL FIN...

Yo ya no temo a noches oscuras
donde pisa el escorpión silencioso;
yo no temo a la tempestad que
tambalea barcos temblorosos.
Ya no me da miedo el fuego
que calcina el verdor frondoso
ni ya me da miedo la palabra
humillante y venenosa del injurioso.
Ya, no me intimidan mudeces,
ni arrogancias ni corazón lujurioso;
tampoco ya me atormento
por amenazas del poderoso...
A mí no me asusta la muerte,
ni siquiera el sudario tortuoso.
Ya no me doblego enervado
ante un mundo por sangre ansioso;
no me dominan los latidos
que mi corazón fabrica imperioso;
no me angustia de manera alguna,
la vocación de un mentiroso...

Yo, te conozco y eres en esa noche,
la luz que destella poderosa.
Bastón y daga en tu mano, que
al tocar calma la mar furiosa.
Tú eres cortina de agua
donde se apaga la llama rabiosa.
Tu juicio, delicado y justo;
puñal para la lengua venenosa.
Consuelo eres del herido
por traición dolosa...
Y broquel de acero con tu fuerza
para quien oprime con cartera lujosa.
¡Si tú eres vida eterna! ¡Señor!
cómo huir, de la meta victoriosa...
Porque tu espada combatiente
sesga la mano monstruosa...
porque tus brazos son consuelo
para el alma que solloza...
Porque tú, señor, eres la verdad
entre las lenguas engañosas...
!Porque tú, señor, los eres todo
para quien en tí se posa¡