Almas flexibles de infancia
que sonríen dentro de las pieles del rocío,
porque en una espiral de musgo
un sueño sustantivado perdura para siempre.
El tiempo de tregua, despojado de cenizas,
extiende sus latidos más firmes que el crepúsculo,
y ahora un destello lo amordaza
mientras tiembla el firmamento.
Entonces los ritos clave del silencio
hacen imposible ver una melodía
reflejada en la sombra del presagio
de una página en blanco.
La célula de la explosión imaginaria
carga la niñez de los amaneceres,
entregando aquello que un fulgor del universo
reclama desde una red cósmica de ternura.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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