Anoche en la soledad de mi habitación nuevamente pensé en ti, y al recordar tantos momentos hermosos no pude evitar llorar, no de tristeza sino de felicidad y justo ahí te anhelé conmigo otra vez, y tuve la tentación latente de buscarte otra vez. Busque ahí tu contacto en mi celular, ese nombre que borre al soltarte ya no estaba guardado y solo quedaba ese corazón purpura que tanto te gustaba enviar, con una carita de ojos avergonzados y grabé un audio que no te mande, donde te decía como te extraño en cada cosa que me recuerda a ti, a tus fotos, audios, a cada canción que suena e incluso los días de frío que tanto te gustaba pasar a mi lado.
No fue tu culpa que doliera otra vez, y quise borrarte para ya no querer buscarte más, pero entendí que se me tu número de memoria y lo he grabado en mi mente para hablarte de mis días tristes y felices en cualquier instante del día, y que aun ya no estando ahí es mi corazón el que te busca y te extraña y es mi alma la que te abriga y no te deja escapar. Te solté hace tanto tiempo para que fueras feliz sabiendo que eso me haría tan miserable, pero aprendí gracias a ti que dejar ir también es otra forma de amar.
Y no es que no me arrepienta, porque lo hago en cada respiro, pero no resistiría volver a ver tus ojitos ilusionarse con tener un amor pleno, con soñar que esta vez será la correcta y estaremos juntos para siempre como antes pensamos, porque lo pienso y aún da miedo.