Entendí el aroma del alma,
comprendí la tristeza del deseo,
soñé la sinceridad del alba,
no entendí la llegada del beso;
caminé y adoré el tiempo.
Ojalá sufra por simpatía,
sufra por no entender la empatía
del sueño amado.
Entender la naturaleza del ser
equivale a entender el verbo,
a proceder contra la virtud
y a comprender el propio ser.
Imagina un sueño conjurado,
un deseo emancipado,
una vida desolada,
acompañada de la ingrata paciencia martirizada.
Corrí por inmadurez y llanto amargo,
sufrí por no presenciar la bondad;
nunca imaginé ser un paria sin dignidad.
No importa sufrir, el pesar nos margina.
Cuánto intenté ser agradable;
la vida no me permitió ser inocente.
La voluntad de los simpáticos crece
por incongruencias, por ser valientes.
Lázaro Vasallo
21/0/2026