Mi corazón, hoy, no tiene espacio para la inspiración,
mi alma esta dolida y desolada
Tan vulnerable es el ser humano,
que se quiebra aún con el dolor ajeno...
Niños, ancianos, mujeres y hombres colombianos
yacen ahora bajo escombros y desolación
Los que se fueron ya no sienten dolor,
pero quedan viudas, huérfanos y personas desvalidas,
porque aquel que era el sostén del hogar
se lo llevó la brizna del destino
Tembló a muchos kilómetros de distancia
pero también tembló en el corazón
de aquellos que nos quebramos con el dolor
de las personas que lo han perdido todo
Dios sea consolando cada lagrima,
cada grito de dolor...
solo queda hacer una oración.