Hoy mi escuela está despierta,
huele a libros y a ilusión;
cada niño abre una puerta
con su alegre corazón.
Hay zapatos apurados,
hay sonrisas al pasar,
y los patios, encantados,
nos invitan a jugar.
La maestra nos recibe
con cariño y con canción;
y la clase nos escribe
una nueva sensación.
Emiliodr/Agosto11/26