Mirando desde lejos la sabana
mis versos cual gaviotas alzan vuelo;
y escuchan el susurro de las palmas
lo mismo que de amor se escucha un beso.
Miríficas y bellas rosas blancas
contemplo en el poético sendero;
y aspiro la quimérica fragancia
que surge de su erguido y terso pétalo.
Mezclando sus fulgores con la luna
me invaden de luciérnagas su brillo;
meciéndose mis rimas con la música
que ofrece en su corriente el manso río;
¡en donde se divierten bellas musas
que inspiran del amor versar divino.
Autor: Aníbal Rodríguez.