Estando aquí observando, a la sombra del laurel
percibo la belleza de las rosaledas blancas,
resbalan trémulas gotas de agua mojan mi piel.
Voy dejando melancolías, en estas lágrimas,
de perfumes de rosas blancas, aroma de laurel.
También observo y me observan las alondras,
cuando cierro los ojos, veo los suyos son de miel.
Cuantas cosas evocan estas bellas rosaledas,
Aquellas noches púrpuras e inmundas cuánta hiel
derrame, mariposas en cada una de las rosas,
partículas del polvo de sus alas, vuelan en tropel.
Amor aquel que soñé se transformó en excusas,
y en un adiós, y en un asta nunca me queda el,
frondoso laurel y recuerdos, las rosaledas blancas.