Antonio Portillo

Los arquitectos del humo

 

​Han medido la patria en metros cuadrados de alcatifa,

en la voz que se eleva dos tonos por encima del miedo

para que nadie note la carcoma en la viga.

​Hablan un idioma de trapos limpios

donde la palabra pueblo pierde su peso de tierra,

su humedad de pan frío,

su costumbre de levantarse a las seis.

​Se visten de futuro por las mañanas,

reparten el pan de mañana con las manos de ayer,

y cuando el aire se llena de humo

descubren que el fuego era suyo.

​Se calientan las manos en el incendio

y llaman resplandor a la ceniza que nos cae.

Antonio Portillo Spinola ©