JordiCris

Con un café.

 
La vida huele diferente
cuando uno se sienta
a dejar pasar el tiempo;
sin hacer nada… o quizá,
haciendo mucho:
viendo y viviendo sin prisas.
 
Con sabor a café,
amargo, caliente e intenso,
hablo con mis pensamientos
mientras veo pasar las prisas
con esos ojos que miran sin ver,
corriendo a gran velocidad
hacia todos lados y hacia ningún sitio.
 
La taza me mira sonriente
desde el negro fondo de su silencio
y me guiña un ojo que no tiene,
entre sorprendida y divertida,
porque no entiende que haya
quien no sepa detener el tiempo
para descubrir su aroma,
saborear su líquido ardiente,
para escuchar las historias
que guarda en cada sorbo.
 
Yo la miro, cómplice, y sonrío,
convencido de que tiene razón.
Estoy aquí, sentado,
en paz y bien acompañado,
aunque nadie se siente conmigo.
 
Porque el amor me espera
y mi soledad no es ausencia,
sino que es un parón seleccionado,
escogido en este preciso momento.
 
La he elegido para recordarme
que lo urgente
casi nunca es lo importante
y que la vida no se escapa
por detenerse un instante,
y que, a veces, basta muy poco
para volver a encontrarnos.
 
Una mesa.
Un silencio.
Un saber mirar.
Un poco de tiempo.
 
Y, por supuesto,
un buen café.
 
CRISPÍN
Mi poesía
Poema Nº 89
@JordiCris
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