Juan Roldan

Soneto de la mala vida

Arrastro el paso por el lodo frío
de un callejón sin luz ni amanecer,
buscando en el veneno del ayer
un rastro de calor para el vacío.

Se burla el tiempo con fatal desvío,
no queda ya fortuna que perder;
es un castigo ciego florecer
donde el dolor gobierna en desafío.

La noche es un verdugo que no duerme,
el pecho se fatiga en el intento
de sostener un alma tan inerte.

Y en este mal vivir, por no vencerme,
abrazo la miseria de mi aliento
mientras espero el golpe de la muerte.