Admiro tal destreza concebida
por aquellos que en escasos versos
dejan entrever la ya perdida
pasión lírica de los aventureros.
Qué más que aventureros podemos ser
Frente a la extrañeza del existir,
del amar sin comprender,
del odiar o la pena del vivir
entre el miedo del fin.
Admirando es quien se reconforta
Con un simple lápiz y un papel
y a aquel que a falta de estos dos
apaciguan de su mente el tropel.