ROGER MEDINA GUERRA

Prisionero De Un Silencio

Cuántas veces golpeé

las puertas de tu silencio,

implorando una gota

de tus recuerdos.

 

Tus cantares, rumor sin dueño,

eran brasas que encendían mi nombre,

aunque tu voz

jamás me alcanzara.

 

Cuántas hojas cayeron en vano,

palabras que no germinaron,

savia que se hizo ceniza

en la aridez de tu memoria.

 

Yo, testigo de un fuego sin regreso,

me consumí en la penumbra

de tus versos no escritos.

 

El tiempo se volvió abismo.