Ando con un tango entrelazado
en la memoria, fiel derrota
de una gota de tristeza.
Cae leal en la mejilla,
postrado en esta silla
de papel que no prescribe
y no escribe el dolor.
Nostalgia de creer
que, idiota, la angustia
se olvida de sí misma.
Pesimista, mis ganas de llover,
alquimista de derrotas,
con días de lucha a vencer.
Jaher