En busca de letras
llegué a ti,
atraída por el viento.
Desbordé mi júbilo,
conjugué la esperanza;
la tarde se hizo verso.
La pequeña manecilla del reloj
avanzó veloz,
y hoy te recuerdo.
Regreso a aquellas veces
en que nuestros muros
construyeron
paralelos de universo
y los pisos desgastados
se tapizaron sedientos
con el sonido acompasado
de nuestros alegres pasos.
Joven que vigorosamente me abrazó
en multitud de lluvias,
arquitecto de mi voz
y de mi figura,
¡cuánta historia atrapada
en los álbumes de mi memoria!
Hoy ya no estás,
y yo sigo
tu blanca estela.