La soberbia actúa como catalizador,
que acelera la caída,
cegando al individuo,
ante las señales de peligro.
Esta situación casi naturalizada, es como el hongo de la humedad en una pared.
Este no es inerte, vive , espía y escucha, obtiene información íntima del hogar, logrando direccionar la energía, contaminandola con una sutileza feroz.
Así es la soberbia que se instala sin obstáculos en el hogar interno de la persona.
Limpie aunque canse, limpie aunque en el comienzo huela mal, limpie con convicción y de esplendor a su hogar en todos sus sentidos, sea potable .