LA GRUTA
Viene allá de mar adentro una ola
en su espuma, bárbaras canciones.
Se levanta, se hincha y se ensancha,
en ritmo pausado, al punto decrece.
Ante la oscura caverna
se encoge, sus ondas recoge,
queda en suspenso, en temor tenso.
Hilos de espuma, blancos, grises y azules,
se elevan trémolos.
Sonoro arco iris.
Penetra, pausada, en lentos acordes,
lamiendo paredes,
tocando columnas.
La gruta responde con voces radiantes
de un arpa distante,
Pétreos jinetes en pétreas montura
disputan en el palenque, honor y valía,
al son profundo de un órgano elevado.
Trae la ola entre sus ondas
armonía y la viva luz del mediodía,
que enciende mil diamantes refulgentes,
velas de una colosal capilla ardiente.
Gruta y mar se funden en un beso
y un deslumbrante canto final.