Esta noche, cuando estés frente a mi mirada,
no habrá palabras que puedan contenernos;
la luna será testigo, silenciosa y plateada,
de este deseo que ha vuelto a encendernos.
Un beso en tus labios despertará el deseo,
y otro más profundo hará temblar la emoción;
tu cuerpo junto al mío cumplirá nuestro anhelo,
mientras arde lentamente nuestra efímera pasión.
Quiero perderme en la dulzura de tu abrazo,
sentir tu aliento rozando la suavidad de mi piel;
acercarme a tus labios, despacio, paso a paso,
y descubrir contigo un placer más dulce y fiel.
Serás mi tentación bajo la luz de la luna,
yo seré ese deseo que no podrás ocultar;
y mientras nuestras miradas se confundan una a una,
dejaremos que la pasión nos enseñe a amar.
Esta noche no habrá miedo, distancia ni tampoco prudencia,
solo dos corazones buscando con pasión su verdad;
dejaremos que el deseo nos robe nuestra inocencia,
y que nuestros besos hablen llenos de felicidad.
Y cuando el alba nos encuentre todavía muy unidos,
con la luna a lo lejos escondiéndose lentamente,
quedarán nuestros deseos para siempre encendidos,
como un beso que recuerda este amor eternamente.