Rafael Blanco López

Ausencias

Y qué extraño es el corazón: puede acostumbrarse a casi todo, menos a dejar de extrañar.

 

A veces creo que las personas no se van del todo.

 

Se quedan en una manera de reír, en una palabra que repetimos, en una costumbre que no sabemos de dónde viene.

 

Se quedan en nosotros sin pedir permiso. Por eso hay noches en que no necesito recordar a nadie.

Porque la ausencia se encarga sola, y se sienta conmigo guardando silencio, recordándome que alguna vez fui feliz con alguien que ya no está.

 

Entonces no intento olvidarlo, porque hay recuerdos que no vinieron para irse, algunos de ellos se quedan junto a nosotros, únicamente para acompañarnos hasta el final.

 

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Rafael Blanco López 

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