La vagina es un jardín secreto,
puerta de playa, puerto discreto.
Luz suave que guarda el silencio
y late en cada gesto, en cada aliento.
Sus paredes, mapas de ternura,
recorren el cuerpo con dulzura.
Es río que fluye y se desvela,
misterio vivo que nadie congela.
Es palabra que invita al encuentro,
centro de vida, centro del deseo.
En su misterio, la piel se enamora,
y el alma se abre como una aurora.