racsonando

🌸 Estas letras — ciclo de tankas —

🌸 Estas letras — ciclo de tankas —

I. Vigilia

Ojeras de mar,

las letras no descansan,

gritan tu nombre.

En la penumbra arden,

vigías de la noche.

 

II. Intertextualidad

Conejo fugaz,

Alicia se extravía,

Quijote avanza.

Sancho lo acompaña fiel,

cien años de olvido pesan.

 

III. Onírico

Gatos nocturnos,

relojes sin esfera,

sueños sin tiempo.

En mantos de silencio

viajan las letras rotas.

 

IV. Existencial

Edén desolado,

pan y mesa de nada,

mirada seca.

Las letras se refugian

en la sombra del aire.

 

📖 Estas letras — microcuento —

Epígrafe: \"Toda palabra es un viaje: del insomnio al recuerdo.\"

 

Las letras nacieron en la penumbra, con ojeras de océano y un grito sin camisa. No conocían el descanso: velaban madrugadas y se quebraban al pronunciar un nombre prohibido.

Un día decidieron huir. Persiguieron al conejo de Alicia, se cruzaron con Don Quijote y su lanza, caminaron junto a Sancho bajo el peso de cien años de olvido. En cada paso buscaban una salvación que nunca llegaba.

En los tejados, los gatos nocturnos les enseñaron a ronronear. Dibujaron relojes sin esfera y aprendieron a soñar sin tiempo. Viajaron envueltas en mantos de silencio, como peregrinas de un mundo que no las comprendía.

Al final encontraron un Edén desolado: una mesa sin pan, un paraíso de todo y de nada. Allí se refugiaron, incrédulas y crédulas, hasta que la mirada seca de alguien las clausuró para siempre.

 

 ðŸ‘£  🦉 Estas letras — versión alegórica — 🦉 👣

Epígrafe: \"Las letras son semillas: germinan en la vigilia, florecen en el recuerdo.\"

 

Las letras no son palabras: son peregrinas. Nacen en la penumbra, con ojeras de océano, y caminan descalzas por la noche. Cada una lleva en sus manos un grito, un desvelo, un nombre que se quiebra.

En su viaje, se disfrazan de Alicia persiguiendo al conejo, de Quijote enfrentando molinos, de Sancho cargando la memoria de cien años. Son las sombras de todos los libros, los ecos de todas las historias.

Cuando se cansan, buscan refugio en los tejados, donde los gatos les enseñan a ronronear. Allí dibujan relojes sin esfera, porque saben que el tiempo no existe: sólo existe el sueño que las sostiene.

Finalmente, llegan a un Edén desolado. Allí descubren que el pan y la mesa son símbolos del vacío, que el paraíso es todo y nada. Comprenden que su destino no es salvar, sino recordar: ser cicatrices de aire, espejos de la mirada seca que las clausura.