Quisiera ser en tu vida
tu paz, tu alma y tu aliento.
Con esa luz encendida,
quien lea en ti el pensamiento.
Quisiera ser el destino
donde detengas el paso,
la huella de tu camino
y tu abrigo en el ocaso.
Ser el primer resplandor
al despertar la mañana,
el manto de tu calor
que se asome a tu ventana.
Si yo fuera todo eso,
no sabría qué ofrecerte,
quizá una humilde certeza,
la dicha simple de verte.
Dejar que el tiempo transcurra
sin prisa y sin ataduras,
mientras la noche susurra
la paz de tus horas puras.
Classman