Esos ojos no son tuyos.
Son de un Angel perdido que vigila la noche.
Son los faros del sol cuando paseas por la playa, cuando te cambian de color y se confunden con las aguas.
Deja de sonreír y de mirarme. Tu boca me condena, tus niñas me desbocan.
Esas lunas nunca menguan, esa boca no se cierra.
Quiero salir de la tiniebla y volver a tierra firme.
Se que si sigo, caeré en la locura de tus ojos, que no son tuyos y moriré preso de desearte.